Aventurita en el Sex Shop


Hola a todos. Me presento una vez más, soy Yamila, de Buenos Aires, tengo 18 años, vivo con mi padre y tengo novio desde hace un año y medio… En esta oportunidad les relataré lo que me sucedió hace un mes atrás…. Hacia fines de junio pasado estaba en casa sola hacía ya un par de días, papá había viajado por trabajo y no volvería hasta el jueves próximo. Tomás, mi novio, había viajado hacia Santa Fe a controlar la cosecha de sus campos y preparar el papelerío para su exportación… Esa mañana me levanté como siempre para ir a la facultad, como todos los días, pero llena de bronca me senté unos minutos al borde de la cama, en silencio.
Ya llevaba unos días sin estar con un hombre y, con mi cabeza complicada y confundida, no sabía qué hacer. No sólo era una cuestión de cama, tampoco había salido a divertirme demasiado en la última semana… No estaba acostumbrada a esto… Maldita rutina… Pensé en aprovechar a salir esa misma noche, pero recordé que, por increíble que parezca, todos mis amigos tenían planes hechos de antemano: Luciana y Adrián iban a salir con un matrimonio amigo, Aldana ya tenía planes por su cuenta para esa noche, Naty había conocido a un nuevo chico y aprovecharía que su marido está de viaje… y varios de los chicos del gimnasio y de la universidad ya se habían ido de vacaciones… Uffff… Salgo refunfuñando hacia la facultad.
Por la tarde viajaba a casa de regreso de la facultad, cuando de repente recordé aquel elemento que hace unos días vi en casa de mi amiga Luciana; mejor dicho, traje a la memoria que tenía un tremendo consolador que encontré oculto en el baño, que había agarrado, tocado y me encantó su textura, su tamaño y, no voy a negarlo, me excité de sólo acordarme… Entré a casa pensando que a lo mejor ese sería un buen pasatiempos para esta clase de momentos en que no tengo a ningún hombre que me haga gozar, haciéndose las delicias con mi cuerpo; por lo que subí a ponerme algo más cómodo para “ir de compras”.
Me quedé sin corpiño y cambié mi camisa por una remerita verde un poco suelta y corta, con un gran escote redondo, debajo del cual asomaban mis tetas muy juntas, mostrando una larga y profunda raya entre ambas. Me quedaba tan corta que dejaba toda mi chata pancita al descubierto… Me saqué la pollera del traje para reemplazarla por una blanca y larga por debajo de las rodillas, entallada a mis curvas pero más fresquita y unas sandalias blancas de tacos me terminaron de vestir. Hacía un poco de frio, así que pensé en ponerme las medias, pero no, mis piernas lucen mejor sin ellas. Elegí una tanguita blanca muy finita atrás que al colocármela rápidamente desapareció entre mis nalgas.
Así que al terminar de vestirme, prestamente salí de casa. Previo retiro de dinero del cajero automático me dispuse a entrar en el primer sex shop que encuentre… Caminé por la calle comercial, noté que muchas miradas de hombres se desviaron hacia mí, continué sin darle mayor importancia… Terminé entrando en un local dentro de una galería a unas pocas cuadras del centro, ya eran casi las nueve de la noche…
Al entrar y cerrar la puerta vi un hombre de unos cuarenta y pico de años, de piel morena oscura, aspecto duro, alto, como de 1,90 mts, un tanto musculoso, joven y bronceado, que con una media sonrisa me invitó a pasar diciendo “Boa noite”. Si bien no manejo fluidamente el portugués, enseguida me di cuenta de que era un hombre brasilero… Al ingresar, en la pared de mi izquierda veo retratos de él con mujeres a cada lado, todos desnudos, y por debajo había una repisa con varias cintas de video. Del otro lado del local todo era diferente. No sé por qué, pero al ver todos tantos consoladores, vibradores y cosas de todo tipo rodeándome me enardecí enseguida. Lógicamente que nada demostré en ese momento…
El vendedor me saludó cordialmente, presentándose como João y me preguntó en “portuñol” (mezcla de portugués con español) qué andaba buscando… Pregunté por los precios de algunos consoladores de un tamaño aceptable, pero no podía sacarle los ojos de encima a uno realmente gigante que había en una repisa a mi derecha. Mientras hablaba calculaba qué comprar y miraba a mi alrededor para verlos bien a todos, pero siempre volvía a fijar la vista en ese mismo. Era demasiado grande y gordo, y me atraía profundamente, discretamente pregunté su precio también… Al final terminé comprando uno de los primeros que vi, y después de abrir el cartón para guardarlo en la cartera y esperar el vuelto, seguía con la vista fija en el otro. Al despertar de mi fijación João me estaba mirando a los ojos de manera muy sugestiva.
No podíamos dejar de mirarnos, me atraía intensamente. Miraba sus anchos hombros, sus fuertes brazos, su abundante cabellera renegrida; su brillante piel morena, hasta que lentamente fui sacando el consolador de mi cartera y comencé a metérmelo en la boca, para chuparlo despacio de la manera más sensual que pude. Sin siquiera parpadear lo seguía mirando mientras el deseo hacía me tragara el consolador hasta el fondo, hasta que João no pudo aguantarse más y rodeando el mostrador corrió las cortinas y apuró el paso hacia la puerta, cerrándola con llave.
Dejé mi consolador en la cartera de nuevo y al darme vuelta él me agarró con las dos manos del escote, dando un fuerte tirón para abajo que me rasgó la remera en jirones, cayendo al suelo y soltando mis blancas y firmes tetas, que se balancearon un poco a los lados hasta detenerse, destacando mis rosados pezones erectos… Empecé a desabrocharle la camisa con desesperación, mientras él se deshizo de su pantalón y su boxer aún más rápido. Sin darme cuenta me encontré de repente ya sin la pollera, con la tanguita en el suelo, enganchada en uno de mis tobillos, con las piernas bien separadas y mis tetas aplastadas sobre el mostrador.
Comencé a sentir como sus manos me recorrían ambas piernas hasta encontrarse en mi conchita, ya muy húmeda de excitación… Sentí como sus dedos entraban y salían a gusto de mi conchita pegajosa, ya medio abierta, hasta que, agachándose, acercó la cabeza a mi entrepierna, devorándose mi vulvita, mientras su lengua se escondía casi toda dentro de mi cueva llena de jugos… Así de cuclillas me la chupó desesperadamente, mientras yo me retorcía estando parada delante del mostrador, apretándome las tetas y pellizcándome los pezones del gusto, disfrutándolo con los ojos cerrados y la boca abierta, gimiendo de placer.
Tanto me hizo hervir, que no sin esfuerzo me separé del mostrador y haciéndolo incorporar me agaché en busca de su pija. Ahí lo vi bien por primera vez, y sin temor a equivocarme puedo dar fe de que era mucho mejor que cualquiera de los consoladores que él mismo vendía. Tenía una verga renegrida, mucho más negra que el resto de su piel, larga y gruesa por demás, con una cabezota grande y coloradísima. Un garrote muy duro y parado, queriendo estallar de presión interna, que se cubría de marcadas y palpitantes venas. Dos grandes y morados testículos pendían desde la base del enorme tronco. Duros, abultados y muy cargados de semen, parecían a punto de explotarme en la cara.
Me arrodillé delante de él y al acercarse a mí me agarró las tetas con las dos manos y apoyándome la tremenda pijota entre medio de ellas las juntó de nuevo, fregándose lentamente. Disfrutando de la generosidad y suavidad de mis brillosos pechos. Tanto se le hinchó la vergota que creo que casi le dolía no cabiendo en su propia piel. Luego de unos minutos admirándola pensé que ya estaba lo suficientemente dura como para empezar con lo mío.
Agarrándolo de las caderas ubiqué la cabeza de su pija de frente y la fui acercando a mi boca abierta hasta hacerla desaparecer completamente dentro, acariciándola con los labios y rodeándola con la lengua. Al sentirla ya alojada en mi garganta cerré los ojos y con toda esa tremenda tranca en la boca acerqué su cintura con ambas manos hacía mí, mientras yo avanzaba con la cabeza, entre gorgojeos y amagues de arcadas, desesperada por comerme ese pedacito que aún quedaba afuera… Casi ahogándome me puso las manos detrás de la cabeza y apretándome un poco más contra él me la hizo comer toda, hasta presionarle los huevos con los labios y pegar mi cara a su vientre… Ya habiéndolo logrado traté de ir un poco para atrás, pero sus manos detrás de mi cabeza hicieron presión para que no me moviera y permanecí así unos minutos más, sin poder respirar siquiera, moviendo mi cabeza a los lados, haciendo que mi garganta rozara toda su cabezota incrustada dentro, mientras João parecía gozar terriblemente, gimiendo y respirando como podía.
Cuando me soltó me fui hacia atrás abriendo la boca, para poder recuperar mi respiración y viendo como esa hermosa verga salía de ella, brillante e impregnada de mi saliva, que hacía un hilo grueso que colgaba desde la punta de la cabeza hasta mis labios… y que volví hacia mi boca para comérmela de nuevo… Chupé esa tranca como si nunca lo hubiera hecho en mi vida, despacio y disfrutando suavemente de cada centímetro que pasaba por mis labios, de punta a punta… Fue una mamada inolvidable que casi diría la mejor que haya hecho jamás, los dos lo sentimos a pleno… Me aparté un mechón de pelo de la cara sin dejar de chuparlo y de vez en cuando me la sacaba para darme golpecitos en la cara con ella o para lamerle los huevos dejando que su pija descansara durísima sobre mi cara.
Me ayudó a incorporarme un poco, y al quedar medio agachada seguí mamándole la pija, como si nada pasara, mientras João me pasaba mis propios jugos por el ano y empezaba a meterme los dedos… Segundos después ya estaba lista para coger locamente y, tendiéndonos en el piso, nos pusimos de costado sobre el suelo alfombrado; él se pegó detrás de mí y yo levantaba mi pierna izquierda por encima de la suya, abriéndome completamente para recibir ese tronco infernal.
Me di vuelta un poco para verlo y mientras nos metíamos la lengua en la boca del otro, él agarraba su verga durísima y me acariciaba toda la vulva con ella, haciéndome mojar como loca. Hasta que finalmente me la metió de un solo envión, haciéndomela sentir entera dentro, con sus huevos apretados a mi entrepierna… Uffff.. Exhalé un suspiro de excitación durante el breve tiempo que la dejó clavada dentro de mi conchita, para luego sacarla y hacerme lo mismo en el culo, que se ensanchó tan velozmente que mi esfínter pareció deshacerse en hilachas, haciéndome gemir de dolor y placer simultáneos… Aaaggghhhh!!!!
Seguidamente apoyó de nuevo la gran cabeza en mi ardiente esfínter y empujó sin detenerse, metiéndomela toda, centímetro a centímetro sin parar, hasta que sentí sus grandes huevos oscuros pegados a mi ano y la cabeza apretándome bien adentro del fondo mismo de mi culo… La sentía apretada como un guante y clavada en lo más profundo de mí, y al dejármela enterrada de esa manera no pude menos que largar un nuevo gemido con la boca abierta… Mmmmmmm…
Empezó a bombear despacio, de a poco, como disfrutando de mi agujero recién abierto, haciéndome sentir lo llena que me tenía y lo tirante que estaba mi culo atravesado, repitiendo una y otra vez la sensación de gusto que me dio al penetrarme. Seguía un ritmo muy suave que era enloquecedor del placer y de vez en cuando lo complementaba sacándomela por completo, para volver a meterla sólo hasta la cabeza o un poco más, jugando varias veces a vencer la resistencia de mi ano, hasta que estuvo abierto por completo, del ancho de su pija, volviéndola a meter para dármela ahora un poco más rápido…
Me estaba haciendo gozar como loca y su cara me decía que él también se la pasaba en grande, gozando, gimiendo, bufando… Enloquecidamente entraba y salia de mi colita, cada vez más y más fuerte, salvaje, desconsideradamente, disfrutándome a sus anchas cuanto quiso. Gemí, grité y hasta lloré sin que tuviera el mínimo de consideración hacia mí… Ya estando descontrolado pude ir aminorándolo en sus embestidas hasta que cambiamos de posición… João se acostó boca arriba y yo me senté sobre él, guiándolo con mi mano a metérmela de nuevo, hasta que dio con mi agujero y con sólo apoyar la cabeza bastó un empujoncito para que entre con gran facilidad, empalándome muy profundamente otra vez… Uuummmhhh…
Yo estaba ardiendo de calentura mientras el bombeaba dentro mío incansable. Como pude me incliné un poco sobre él poniéndole mis tetas a la altura de la cara, y enseguida su boca encontró mi pezón para chuparlo y morderlo mientras una de sus manos me apretaba con fuerza la otra teta y con la otra me daba unas sonoras palmadas en las nalgas… Siiii, Asiiiii… Yo gritaba, subía y bajaba eufórica, con mi culo ardiendo por su verga tan adentro de mí, clavándome yo misma esa tremenda pijota que por momentos parecía endurecerse más aún, hasta que me agarró la cabeza y me la hizo apoyar contra su mejilla, sin que pudiera seguir cabalgando sobre su tranca.
En ese momento me dio dos empujones fortísimos y muy profundos que me hicieron gritar removiéndome lo más insondable de mi ser, y tras sujetarme fuertemente la sacó casi por completo para metérmela bruscamente y bombear mucho más fuerte y rápido, haciendo que en ese mismo momento estallara en un tremendo orgasmo que hizo saltaran mis jugos muy fuera de mi conchita… Aaaahhhhh!!!…. Sin detenerse continuó bombeando desaforadamente, sólo en ocasiones paraba unos segundos para meterme un dedo, además de la pija, que me ensanchaba más aún el culo hasta el dolor, pero me hacía sentir cosas increíbles, para luego sacarlo y seguir dándomela fuerte como antes… Mi cabeza estallaba por los aires sin poder hilvanar un solo pensamiento, sólo gozaba tremendamente…
Mientras él me cogía de semejante manera yo no podía parar de gritar, hasta que en un momento, sacándomela del todo, me hizo salir de encima suyo para que se la chupe. Él se paró casi de un salto y yo de rodillas se la comencé a mamar entera, de principio a fin, desesperadamente, tragándome ese enorme mástil negro como si fuera la última vez… Hasta que de repente me volvió a sujetar de la cabeza con las dos manos y empezó a bombearme en la boca, por lo que yo apreté los labios para excitarlo todavía más. Sus entradas en mi boca eran cada vez más profundas, tuve que abrir completamente mi boca para poder respirar un poco entre cada salida y nueva estocada hasta muy dentro de mi garganta…
Enfurecidamente bombeó hasta que después de gritar un par de veces me la dejó profundamente clavada dentro y me largo un gran chorro de semen, espeso y caliente, muy abundante, que me ahogó la garganta, rebalsando hacia la boca que se llenó al momento… Tragué una buena parte pero el resto que su pija todavía me seguía derramando calientes chorros, fue demasiado, y empezó a caerse por las comisuras de mis labios, chorreando hacia mis tetas y parte hasta mis piernas… Continué moviendo mis labios una forma circular y hacia adelante y atrás, para seguir chupándosela y tragando las últimas gotas que aún salían… Después de tragarme lo que quedaba en mi boca le agarré la pija por la base y empecé a lamerla por todos lados, acariciándome la cara con ella y volviéndola a chupar, aprovechando los restos de leche mezclada con saliva que la cubrían, hasta que noté como João comenzaba a relajarse…
Pero no por eso la cosa terminó ahí. No daba señales de abandonar y al instante vio en mis ojos el infierno que llevaba en la entrepierna y mis súplicas silenciosas por no dejar de coger… Sin perder tiempo, aprovechó que todavía la tenía semidura y sin decirme nada me dio vuelta, poniéndome en cuatro patas en el suelo, con las piernas bien separadas. Una sola mirada alcanzó para que los dos sepamos lo que seguía…
De la nada, sentí como los labios de mi vagina se abrían y mi cueva se ensanchaba tanto que me dejó muda de la sensación; tal fue la embestida que me dio que tuve que ahogar un grito con los ojos y la boca abiertos… Mmmffffhh… El desgraciado había ido a buscar el consolador que yo tanto deseaba, pero que era demasiado grande, aún para mi vagina, y ahora tenía esa terrible cabezota de silicona enterrada dolorosamente en mi conchita… Ufff!!
Una vez que tenía la cabezota adentro, el resto se me metió fácilmente y lo único que me dio fue una sensación estupenda… Lo disfrutaba con una sonrisa enorme en mi cara y él lo siguió empujando dentro de mí, hasta que el consolador desapareció entero dentro de mi feminidad, en todo su ancho y largo… Mis labios vaginales se habían cerrado sobre el consolador cuando estuvo adentro del todo y no se lo veía desde afuera en absoluto, tenía que separarme los labios con los dedos para verlo, aunque ya con sentirlo de esa manera tenía más que suficiente… Se sentía hermoso y lo tenía bien atorado adentro. Fue entonces cuando creí que me moría de placer…
Estando todavía en cuatro patas y con semejante consolador llenándome la concha, João se ubicó por encima de mí para montarme. Estaba muerta de miedo, pero tampoco hice nada por detenerlo. Es más, deseaba con toda el alma que lo hiciera, y así lo hizo… Me puso una buena cantidad de saliva en el ano y empezó a fregarme la pija sobre él, dilatándomelo de nuevo y poniéndose su tranca dura otra vez, hasta que en unos segundos ya tenía su gorda y colorada cabezota abriéndome el vencido esfínter y entrando en mi agujero para empalarme por tercera vez con total impunidad… Aaaggghhh… Siiiiii…
Siguió y siguió metiéndomela sin parar, creí morir de dolor por mis agujeros tan estirados; pero él hizo caso omiso de mis gritos y súplicas, hasta hacerla tocar fondo de nuevo y, fue ahí, al sentir las dos grandes cabezotas juntarse dentro de mí cuando no pude contenerme más y largué un grito mezcla de miedo, dolor y placer, que lo calentó de una manera tal que yo no hubiera creído posible… Aaayyyhhhh!!… Ya estaba lista para el mejor atraco de mi vida, entregada por completo a su voluntad y a su tremendo pene dominador, que me sodomizaba sin piedad y que aún sin moverse crecía en tamaño y dureza dentro de mí, para enseguida comenzar a cogerme sin piedad y reventarme el culo como a la más puta de todas… Aaaahhh!!!
Se inclinó hacia delante sobre mi espalda, y agarrándome fuertemente las tetas desde abajo, las apretó y empezó a bombearme con violencia, cada vez más fuerte. Cada empujón se sentía terriblemente placentero, y más todavía cuando la cabeza de la pija chocaba con la del consolador, haciéndome gritar de dolor, lujuria y deseo con cada envestida…
Estuvo dándomela por detrás muy duro durante varios minutos, hasta que movida por la enorme calentura le pedí por más, más rápido y más fuerte. Más adentro… ¡Dámela más duro papiii!!!… Asiii… Asiiii… Aaahhhh!!!… Sin mediar palabra me soltó las tetas y agarrándome del pelo me la hincó tan profundo y fuerte que pensé que me iba a desfondar, pero a João le encantaba y yo estaba gozándolo como la puerca que soy, gimiendo fuerte y gritando todo tipo de obscenidades, con tal de que siguiera satisfaciendo mi insaciable hambre de sexo… Mantuvo ese ritmo demoledor por varios minutos más, después de los cuales el placer de ambos era impresionante…
Mis gritos y mi excitación hicieron que sin miramientos me cogiera desaforadamente y disfrutarme con locura de esa manera, hasta que sin darnos cuenta mi ano se enrojeció demasiado y empezó a sangrar… Segundos después empecé a sentir ese mismo placer multiplicado varias veces, subiendo desde algún punto entre mi culito perforado sin compasión y desde mi vagina llena y tirante como mi culo, placer que subió rápidamente por mi cuerpo poniéndome las tetas muy hinchadas y los pezones parados y duros como piedras. El corazón me latía con violencia y grité tremendamente el mejor y más placentero orgasmo de mi vida, muy intenso y brutal, nacido de la unión de su pija y el consolador en mi entrepierna, y de la monumental cogida que me estaba dando… Aaaaagggghhhh!!… Mmmmmm…
Fueron varios segundos de gritar como una marrana mientras ese placer infinito me hacía apretarme las tetas yo misma de gusto hasta el dolor… João bombeó en mi culo unos minutos más hasta que sin importarle como me lo estaba dejado me la clavó tan profundo como pudo y, en medio de un grito ensordecedor me acabó adentro, inundándome con su esperma espeso y ardiente… Uuuffff…
Su verga me daba pequeños empujones apretándome bien el fondo con la cabeza, mientras largos y pegajosos chorros de su crema seguían llenando mi ano hasta que, con cada embestida, comenzó a salirse de él, cayendo por mi vulva y mis piernas temblorosas al suelo, mezclado con la sangre que salía de mi esfínter roto ya varias veces…
Llenos de placer y muertos de cansancio nos desplomamos en el suelo, él encima de mí, todavía con la pija dentro de mi culo y el consolador enterrado en mi dolorida conchita… No pude recordar lo que pasó en los minutos siguientes, creo que me desmayé o algo así…
Sólo había pasado un momento cuando me desperté y João seguía a mi lado. Noté que me había sacado delicadamente el consolador y al verme despierta me besó y se levantó para empezar a vestirnos… Era cerca de la una de la madrugada… Mientras él se vestía satisfecho y sonriente igual que yo, yo me puse la pollera y las sandalias, pero de mi remera no quedaba nada… Me dio gentilmente la suya y se quedó con un suéter medio caluroso que tenía por ahí. Se lo agradecí mucho, tanto eso como la gran cogida que me acababa de dar…
Al revisar la cartera para irme vi el consolador adentro, pero no sólo el mío, sino el que João me había enterrado en la conchita… Antes de que pudiera preguntar por qué, me dijo que me lo había ganado, que me lo merecía y que era un regalito, esperando volver a verme algún día. Sonriendo lo besé y le prometí que así sería, pero en mi casa…
Salimos juntos de la galería, le di mi número de teléfono y tras despedirme de él me dispuse a tomarme un taxi a casa, completamente satisfecha por mi compra y por la estupenda atención al cliente que había recibido…

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